La caligrafía es una proyección de la
grafomotricidad, es decir, cuando los niños son capaces de realizar trazos de
forma adecuada, la escritura debe entrenarse con la intención de alcanzar dos
objetivos: desarrollar una legibilidad y claridad de la escritura. Por tanto,
en el aula, los profesores deben garantizar que todos los alumnos consigan
desarrollar una grafomotricidad idónea para comenzar con dicho entrenamiento de
la lectura.
A continuación, plantearé una posible
vía de trabajo que un profesor de Ed. Primaria puede llevar a cabo en el aula
con un niño de 2º de Ed. Primaria y que presenta mala letra, es decir, con
errores en el trazado y menos evolucionada que el resto de sus compañeros.
Para comenzar la actividad el
profesor/a debe averiguar los posibles intereses del alumno, para utilizarlos
como elemento motivador. En este caso, al alumno le gustan las adivinanzas y
los enigmas. Por ello, el profesor/a creará una plantilla a través de mclibre.org. Esta página web nos permite seleccionar el tipo de pauta, el
número de líneas y el tipo de letra. En este caso utilizaremos la pauta
Montessori, 16 líneas y tipo de letra MeMima, ya que considero que son las características apropiadas para este caso, al tratarse únicamente de un leve retraso. Cabe mencionar, que según vaya
mejorando el alumno su caligrafía se adecuará las características de la pauta,
es decir, se cambiará el tipo de pauta y el número de líneas. También, el
profesor/a dará una serie de pautas al niño en cuanto a la postura y presión
que debe ejercer a la hora de escribir para que el desarrollo de la actividad
sea más fructífero.
En cada plantilla el profesor/a
utilizará dos o tres adivinanzas o enigmas. Y el alumno tendrá que realizar
cuatro plantillas a la semana, es decir, los lunes, martes, miércoles y jueves.
El alumno utilizará un lapicero blando número 2 para evitar la frustración
durante la escritura que provocan los lápices duros por la debilidad del color
y del grosor. También podrá utilizar una goma de borrar para que pueda corregir
los posibles errores de trazado.
A la hora de evaluar las plantillas,
se tendrán en cuentan la realización adecuada de los trazos, la claridad de la
escritura, lateralidad correcta y la presión ejercida. Como he mencionado
anteriormente, según vaya mejorando el alumno su caligrafía se modificarán las
características de la plantilla y se evaluarán los mismos aspectos.
Para concluir esta entrada, cabe
mencionar la importancia que tiene en el buen desarrollo de la actividad,
utilizar un motivador para el niño, ya que en caso contrario, las actividades
caligráficas le resultarán monótonas y aburridas, lo que se convertirá en un
obstáculo para su aprendizaje.

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